¿Cuál es tu elemento?

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Disfruto

Mi talento es la

Mi mayor miedo es

Mi espíritu animal sería

Ante un obstáculo

Para tomar decisiones en grupo

La finalidad de una experiencia es

Los demás me ven como una persona

La mayor parte de problemas sociales en el mundo se originan por

Lo que menos me gusta de relacionarme con otros es que

El mejor humor que existe es

Las personas sirven para

TU ELEMENTO ES...
AGUA: El filósofo

Insaciable buscador de la verdad, el conocimiento y la comprensión.

Tu inteligencia te permite jugar en el mundo de las ideas, donde te sientes más feliz y seguro que pasando a la acción.

Gozas de una gran capacidad de análisis, que junto con tu intuición y tu conocimiento te convierten en un/a gran analista. Aun así, crees que ese conocimiento es insuficiente puesto que no te lleva a alcanzar la verdad.

Necesitas de un espacio exclusivo para ti, que defiendes con murallas, a la vez que una necesidad de conectar profunda e íntimamente con otras personas.

Disfrutas de tu introspección e intimidad. La verdadera soledad (la que duele) es una falta de comprensión y conexión con otros. Puedes sentir más soledad estando rodeado/a de personas que a solas en tu propio espacio.

No aguantas a quien invade tus fronteras y te duele profundamente que se rindan en el esfuerzo de comprenderte.

Valoras la verdad. Pones lo que “tiene que ser dicho” por delante de la forma de decirlo. Como agua, buscas la forma de llegar a la verdad aunque sea rompiendo la piedra.

No te gusta la acción ni la confrontación, pero negociar es tu capacidad oculta.

Sabes detectar lo que cada parte realmente quiere en una disputa, más allá de lo que manifiesten sus palabras.

Eres agua y puedes adoptar cualquier forma que te sea requerida. Llegas a los recovecos de la verdad y del corazón.

Todo aquél que se baña en ti deja su esencia, por lo que cuidas mucho con quién te juntas.

Un consejo amistoso:

El poder del Agua deriva de su capacidad para concebir, concentrar y conservar. Las personas Agua necesitan compensar su dureza, brusquedad y desapego con la ternura, la sensibilidad y la apertura. De esta forma podrán experimentar la suavidad y el contacto, mostrándose y creando vínculos.

MADERA: El pionero

Buscas crecer y hacer crecer. Ser el árbol más alto del bosque que haga que los demás también busquen su luz más arriba.

Tu tenacidad te impulsa a embarcarte en misiones imposibles a ojos de los demás, que se te antojan más estimulantes cuantos más obstáculos nuevos presentan.

Tu adaptabilidad, astucia e independencia te aseguran ser la persona más capacitada.

Amas la libertad y la justicia para ti mismo/a, así como para los demás. Siempre buscas el cambio a mejor.

Tu gran iniciativa, convicción y sentido de la justicia te otorgan normalmente la figura de líder o, como lo ves tú, de “a quien le toca hacer todo”. Muchas veces eres la única persona dispuesta a tomar riesgos y asumir las consecuencias.

Necesitas que las cosas se hagan “a tu manera” para sentir que algo está bien hecho. Para ello sientes la necesidad de ser quien lidere y guíe, del mismo modo que anhelas la compañía de tus iguales.

Disfrutas de tus normas, sobre todo saltándotelas. Necesitas la confrontación, el constante desafío. Te duele sentirte distanciado cuando los demás no comprenden tu necesidad de discutir no como una pelea, sino como un ejercicio mental o un juego.

Te cuesta soportar a las personas que sientes frenan tu avance, así como ves injusto que no aprovechen sus propias oportunidades para crecer. Agradeces a quien te comprende y te da el espacio que necesitas para ser.

Valoras la justicia. Pones lo que “tiene que ser hecho” por delante de los intereses personales de cada individuo. La única forma de conseguirlo es yendo (o creciendo) todos en la misma dirección. Agradeces aquellos que están dispuestos a aportar lo que tienen para hacer realidad un cambio a mejor.

Eres una persona tan rápida con la mente y las palabras como con tus acciones. No te gusta estar quieto/a, pero cuando consigues detenerte un segundo equilibras estos dos estados físico y mental-intuitivo.

Tu acceso al conocimiento es tan automático que únicamente se ve nublado por tu impulso de movimiento.

Eres la madera y buscas el crecimiento vertical constante. Tu flexibilidad y adaptabilidad te permitirán crecer rápido hasta lograr el mejor acceso a la luz. Creces hacia arriba para superar todo límite y te enraízas en aquellas verdades y personas que sabes son justas. Las personas que te importan se cobijarán bajo tus ramas y te estimularán a crecer también a lo ancho, en direcciones inesperadas.

Un consejo amistoso:

El poder de la Madera proviene de su capacidad de expandirse rápidamente y aumentar la presión. Las personas de tipo Madera necesitan modular su intensidad y mantenerse flexibles, ser capaces de retirarse y rendirse así como también de arrojarse con intrepidez.

FUEGO: El mago

Buscas la conexión íntima con todos los seres que te rodean. Quieres fundirte en uno con los demás, a través del amor, la comprensión y el afecto. Eres capaz de hacer extraordinario incluso lo más mundano.

Aportas calor, y eres el fuego de la hoguera al que quieres que los demás se arrimen. Como tal, crees que el sitio donde mejor cumples ese propósito es el centro de todo grupo social. Tu gran carisma es tu seña de identidad, y lo pones al servicio de aquellos en quien sientes puedes confiar.

Con tu personalidad encantadora y persuasiva, eres un vendedor natural. No es tanto el producto lo que vendes, sino la experiencia de poseer algo extraordinario. De esta forma permites que algo sin vida aparente ilumine el corazón de aquellos que lo adquieren o deciden participar de ello. Tu objetivo, más que vender, es dar a los demás aquello que a ti te satisface para darles la posibilidad de ser felices. ¿Por qué no iba a gustarles lo que a ti te gusta?

Valoras la intimidad, sentirte conectado con los demás (y en parte, necesitado por ell@s). Pones los sentimientos (tuyos y de los demás) por delante de cualquier otro interés.

Disfrutas diciendo que sí a todo. ¿Hay alguien más necio que la persona que no se atreve a vivir, experimentar y sentir? Eso es lo que sientes que necesitas, vivir y sentirte libre improvisando la vida a medida que se desarrolla. Sientes lástima por los que no se atreven a vivir de este modo.

Te cuesta mediar con las personas que no comprenden y respetan esa libertad. Necesitas establecer vínculos muy íntimos sin anclarte a ellos necesariamente. Eliges a cada momento con quién compartirte y, mientras que otros pueden valorar el tiempo que les dedicas, para ti es mucho más importante la profundidad del vínculo que se establece.

Tu sueño es tener mil amistades para siempre – forjadas a través de la aventura – alrededor del mundo.

Tu mejor arma es la intuición. No sólo te sirve como brújula segura en la vida, sino que te previene contra aquellas personas que pueden atreverse a traicionar lo más sagrado que existe: tu confianza.

Eres el fuego que calienta y une: la hoguera que reúne a personas y forja grandes amistades en torno a ella. Nadie como tú para dar calor, pero tampoco nadie como tú para quemar. Necesitas sentirte unido y a la vez en múltiples lugares. Cuando veas oscuridad en ti o en otros, allí estarás para iluminar. Cuando te llamen para brillar tal vez ya te hayas ido, debido a tu volátil naturaleza.

Un consejo amistoso:

El poder del Fuego proviene de la capacidad de liberar calor y luz y de lograr la alegría y la satisfacción. Las personas de tipo Fuego necesitan atemperar la química de sus reacciones y contener su ardor, conservando y al mismo tiempo compartiendo sus recursos, permaneciendo apartados y separados así como fundidos y abrazados.

TIERRA: El pacificador

Buscas la tranquilidad, la quietud y la paz. La estabilidad como punto de comienzo de algo nuevo. Anhelas el cambio, aunque no venga de tu mano. Asumes que tu papel es hacer que cada uno se pregunte “Y ahora, ¿qué?”.

Aportas la sensatez y la paciencia que necesita el mundo. Eres la tierra en la que se cultivan las ideas y proyectos de otros. Los impulsas, apoyas y sostienes. Quieres sentirte necesario para los demás, y eso te lleva a asumir el papel de abogado del diablo.

Con tu personalidad afable, nadie es capaz de unificar como tú. Haces valer más aquello que se comparte que lo que divide. No te rindes hasta lograr la máxima cooperación con el mínimo sacrificio.

Valoras la serenidad y la estabilidad, mediando en los conflictos con tu don para convertir la discordia en armonía. Pones el interés general por encima incluso del tuyo propio. Te dices que “la unión hace la fuerza”, aunque tu convicción real sea que “el lobo solitario perece, pero la manada sobrevive”/ La división debilita.

El éxito es que la paz que has conseguido sirva para lograr un avance, cuando algo crece en el seno de la tierra que tanto te has esforzado en cultivar.

Disfrutas implicándote y siendo necesitado. No obstante querer ser todo para todos es a la vez tu bendición y maldición.

Eres la encarnación de la compasión, el afecto y el sacrificio. Te sientes dolido por la incapacidad de los demás para devolverte la amistad, apoyo y lealtad. No te gusta que te den por sentado. Desconfías de aquellos que no te aportan seguridad (normalmente por su conducta imprevisible).

No te gusta liderar, pero las personas te buscan como punto de referencia y tratan de ponerte en el centro para ser su brújula. Eres bueno haciendo equipo y dando coherencia a un grupo. Eres el líder en las sombras, dejando que otros se atribuyan más protagonismo. Tú gozas de la posición que te otorga el ser responsable de mantener la paz (y que los demás sean conscientes de ello).

Eres tu elemento, la tierra fértil que da posibilidad a la vida y al cambio. Eres la montaña que sirve de referencia a los viajeros, y anhelas que se asienten en tus laderas. Eres la tierra que se transforma en arcilla y se moldea para ajustarse a las necesidades del momento. Quieres hacer posible el cambio, aunque temes que el cambio empiece por ti.

Un consejo amistoso:

El poder de la Tierra deriva de la capacidad de unir, nutrir y mantener. Las personas de tipo Tierra necesitan equilibrar su dedicación a las relaciones con la soledad y la autoexpresión, desarrollando la confianza en ellos mismos al tiempo que contribuyen a la comunidad.

METAL: El alquimista

Buscas la perfección de la forma y la función. Eres capaz de discernir aquello que es puro de lo que no, y actúas filtrando el oro de entre las toscas impurezas.

Prefieres la estabilidad al cambio, y aceptas aquello que es seguro.

Conoces el camino virtuoso, sabes siempre qué es lo moral y correcto.

Tu misión vital es la de extraer el orden del caos, velando por las formas, medidas y valores que facilitan el desarrollo. Las cosas son lo que son y buscas explicaciones a través de la razón. A la hora de la verdad, los hechos valen más que las fantasías.

Aportas rigor y disciplina. La organización es la única forma de garantizar que algo está bien hecho, y los principios la única forma de asegurar que es bueno.

La definición, la estructura y la disciplina nos permiten ponernos de acuerdo sobre qué son las cosas y cómo funciona el mundo, para poder avanzar todos en el mismo sentido.

Eres el metal pulido que lo refleja todo, permitiendo así que otras personas vean en sí las imperfecciones que ignoraban.

Das a los demás la oportunidad de mejorar al corregir sus imperfecciones. Eres capaz de encontrar para cada cuál aquello en lo que destacan.

Mantienes para ti y para los demás los principios más elevados. Procuras ser un ejemplo a seguir, una brújula contra el caos.

Disfrutas del placer de resolver acertijos y misterios a través del razonamiento lógico. Disfrutas La creatividad y la ingeniosidad tanto propia como ajena son motivo de deleite. La perfección en la obra es digna de tu admiración, así como la consecución de objetivos de proporciones épicas. Te gusta poder sentirte parte de los logros de las personas que participan de tu mismo código moral y de conducta, al formar parte de una comunidad cuya identidad es más importante que tu ego.

Valoras la virtud, la discreción y la autoridad. Nada es más sagrado la integridad de las personas, y que alguien cuestione la tuya significa romper los lazos contigo.

Ves como una amenaza a las personas que, inconscientemente, proponen un cambio ignorando las consecuencias del mismo. Necesitas que se te vea y valore por lo que eres, de acuerdo a una serie de estándares éticos y morales. Estos estándares también son aplicables (y vaya que si los aplicas) a todas las demás personas, por lo que se establecen jerarquías de acuerdo a lo fiel que se sea a dicho estándar.

Rechazas a aquellas personas que no son autosuficientes y se implican en exceso en los asuntos de otra gente.

Te obstinas en responder a la pregunta de “¿Quién soy?”. Buscas definir y delimitar tu identidad temiendo que ésta no sea aceptable de acuerdo a los estándares que crees (o te han hecho creer) que son correctos.

Rechazas las imperfecciones que también forman parte de ti, viéndolas como un problema. Sin darte cuenta construyes una jaula de seguridad moral que te protege, pero aísla, del caos.

Tu capacidad oculta es la alegría genuina. Nadie es capaz de disfrutar tanto de la vida como tú. El único problema es que, para ello, primero has de ser capaz de encontrarte y validarte (tú) por (y no a pesar de) lo que eres, sin temer la espontaneidad.

Eres tu elemento, el metal puro que enriquece y lleva a alcanzar la perfección en aquello que se emprende. El diapasón que permite afinar a toda la orquesta. Puedes sentirte orgulloso de tus logros así como de los logros de aquellas personas a las que has impulsado. Das nobleza a aquello que persigues. Eres la unidad de medida a la que otras personas pueden recurrir para valorar objetivamente las cosas.

Un consejo amistoso:

El poder del Metal deriva de su capacidad para dar forma y refinar. Las personas de tipo Metal necesitan compensar su racionalidad, autocontrol y meticulosidad con la pasión, la espontaneidad y la implicación social.

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